Verifactu es uno de los mayores cambios en la facturación en España de la última década, y a la vez una de las normativas que más confusión genera. Entre fechas que cambian, plazos que se aplazan y artículos desactualizados, es fácil perderse o, peor aún, tomar decisiones equivocadas. La buena noticia es doble: los plazos se han ampliado y, con el enfoque adecuado, adaptarse es más sencillo de lo que parece. Contar con un software de gestión Verifactu preparado de antemano es la forma más tranquila de afrontar el cambio. En esta guía te explicamos, con información oficial y actualizada, qué es Verifactu de verdad, cuáles son las fechas que cuentan ahora mismo, a quién obliga y cómo prepararte sin estrés.
Qué es Verifactu exactamente
Verifactu nace de la Ley Antifraude y está regulado por el Real Decreto 1007/2023, que establece los requisitos que deben cumplir los sistemas informáticos de facturación (SIF), con sus especificaciones técnicas detalladas en la Orden HAC/1177/2024. Dicho en sencillo: no es un impuesto nuevo ni una declaración adicional, sino un conjunto de requisitos técnicos que tu programa de facturación tiene que cumplir.
El objetivo es que cada factura sea fiable e imposible de manipular sin dejar rastro. Para lograrlo, el reglamento exige que los registros de facturación cumplan cuatro pilares: integridad (cada registro queda inmutable una vez creado), conservación (los datos se guardan de forma segura durante el plazo legal), accesibilidad (puedes exportar o verificar cualquier factura sin alterar su trazabilidad) y firma electrónica. En la práctica, cada factura genera un registro de alta con una huella digital (hash) que se encadena con el registro anterior, creando una secuencia que permite rastrear cualquier modificación o intento de manipulación.
Existen además dos modalidades. La modalidad VERI*FACTU implica la remisión automática de los registros a la Agencia Tributaria, con código QR y la leyenda de factura verificable; la modalidad "no verificable" no remite la factura por defecto, pero exige firma electrónica, registro de eventos, exportaciones y una conservación reforzada. Ambas son válidas: lo importante es que el software cumpla el reglamento.
Plazos actualizados: las fechas que de verdad cuentan
Aquí es donde más errores se cometen, porque el calendario ha cambiado varias veces. La clave es esta: tras el Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre (BOE de 3 de diciembre de 2025), las fechas se aplazaron un año. Las fechas que aún aparecen en muchos artículos —1 de enero y 1 de julio de 2026— ya no están vigentes.
Según la propia nota informativa de la Agencia Tributaria, las entidades que presenten el Impuesto sobre Sociedades deberán tener adaptados sus SIF antes del 1 de enero de 2027, y el resto de obligados tributarios antes del 1 de julio de 2027. Hay un tercer plazo que ya está en vigor y conviene conocer: para los productores de software, la obligación de ofrecer programas adaptados aplica desde el 29 de julio de 2025. Es decir, las herramientas serias ya deberían estar preparadas; quien debe adaptarse en 2027 es el usuario final.
Un matiz importante para quitar presión: hasta la fecha de obligatoriedad que aplique a cada contribuyente, emitir facturas con un sistema no conforme no es sancionable por este concepto; el régimen sancionador entra en vigor justo en el momento en que la norma exige el cumplimiento, no antes. No hay infracción retroactiva. Eso no significa esperar al último día —ya veremos por qué—, pero sí que puedes planificar el cambio con calma en lugar de hacerlo con prisas.
A quién obliga y quién queda excluido
Verifactu no es solo cosa de grandes empresas. Están obligadas las sociedades mercantiles (SL, SA y otras) no acogidas al SII, los autónomos en estimación directa —normal o simplificada—, los profesionales liberales que facturen a empresas o administraciones, y las entidades sin personalidad jurídica con actividad económica. En términos simples, si emites facturas con un programa informático a clientes profesionales o empresas, te va a aplicar, y necesitarás un ERP para pymes Verifactu o un programa de facturación que cumpla los requisitos de la AEAT.
También conviene saber quién queda fuera. Están excluidos los contribuyentes acogidos al Suministro Inmediato de Información (SII), porque ya envían sus registros en tiempo real; los autónomos en régimen de módulos que no emitan facturas a otros empresarios; las actividades en regímenes especiales como agricultura, ganadería o pesca; y los contribuyentes de los territorios forales (País Vasco y Navarra), que aplican su propio sistema TicketBAI. Si estás en alguno de estos casos, tu situación es distinta y merece una revisión específica.
No confundas Verifactu con la factura electrónica B2B
Este es quizá el malentendido más extendido, y aclararlo te ahorrará disgustos: Verifactu y la factura electrónica obligatoria entre empresas son dos normativas diferentes, con objetivos, plazos y alcance distintos. Verifactu establece los requisitos del software con el que facturas, con o sin remisión a la Agencia Tributaria, y garantiza la integridad de las facturas; la Ley Crea y Crece, en cambio, establece la obligatoriedad de la factura electrónica B2B y será obligatoria entre uno y dos años tras la aprobación de su reglamento, que todavía está pendiente de desarrollo.
¿Por qué importa? Porque adaptarte a una no implica cumplir la otra. Es muy probable que ambas obligaciones acaben solapándose en el tiempo, así que lo más inteligente es elegir desde ya una herramienta que esté preparada para las dos normativas y te evite tener que cambiar de sistema más adelante. Confundir ambos conceptos lleva a muchos negocios a pensar que ya están cubiertos cuando en realidad solo cumplen la mitad.
Cómo prepararte sin agobios (y por qué ahora es buen momento)
Que el plazo sea 2027 no significa que debas olvidarte del tema. Hay varias razones de peso para mover ficha con tiempo. La primera es práctica: dejarlo todo para el último trimestre de 2026 es arriesgado, porque el soporte técnico de los SaaS se colapsará y los precios de las consultorías subirán; migrar en verano de 2026, con tráfico bajo de facturas, es el momento óptimo. La segunda es de prudencia: no asumas que tu software antiguo "seguro que lo incluye"; si el fabricante no ha publicado un anuncio formal de conformidad con Verifactu, lo más probable es que no lo cumpla. Y la tercera, que los sistemas manuales como Excel, Word o las plantillas dejarán de estar permitidos, por lo que tarde o temprano el cambio es inevitable.
La forma más fácil de cumplir es apoyarte en un programa ya adaptado, y aquí es donde entra Prana. Se trata de un software de facturación y gestión en la nube para autónomos y pymes, desarrollado por Clavei, que genera registros inalterables y trazables conforme a los requisitos técnicos del Real Decreto 1007/2023 e incluye la declaración responsable que exige la normativa. Prana cuenta además con la certificación del Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y figura en el listado de empresas suministradoras de software de la Agencia Tributaria. Elegir un programa de facturación Verifactu ya preparado te quita ese problema de encima: la propia herramienta se encarga del cumplimiento por ti.
La ventaja añadida es que no es solo una solución de cumplimiento, sino un ERP completo. En un único entorno reúne facturación, contabilidad, control de gastos, tesorería, cobros y pagos, impuestos (IVA, IRPF y Sociedades), sincronización bancaria, escaneo de facturas por OCR, TPV y multidivisa, todo apoyado por una IA propia que prepara presupuestos, genera informes y resuelve tareas del día a día, con tus datos protegidos y sin compartirlos con terceros. Es decir, conviertes una obligación en una oportunidad para modernizar de verdad la gestión de tu negocio.
En resumen
Verifactu llega para hacer la facturación en España más transparente y segura, y aunque al principio genere dudas, no tiene por qué ser un quebradero de cabeza. Las fechas reales son el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto de obligados, lo que te da margen para planificar con calma en lugar de improvisar a última hora. La recomendación es sencilla: infórmate con fuentes oficiales, no confundas Verifactu con la factura electrónica B2B, y apóyate en una herramienta que ya esté preparada para que la normativa no frene tu negocio, sino que lo impulse. Si quieres dar el paso con seguridad, puedes probar Prana gratis durante 30 días y comprobar por ti mismo lo fácil que es facturar cumpliendo con Verifactu.